Ese miedo

Tengo miedo.

Ya te he hablado muchas veces de ese miedo.

Miedo a ser demasiado intenso y no poder dejar de decirte lo mucho que te quiero. A que se vuelva tan insoportable el echarte de menos, que mi corazón se automutile, rectifique y te descarte.

Me da miedo no poder ocultar esa profunda tristeza cuando algo me molesta o decepciona y que un día descubras que eres demasiado bueno para mí.

Maldita distancia. Maldito miedo.

Me da miedo que un día otros ojos se enamoren de tu sonrisa, como hicieron los mios, y te alejes de mi lado.

Me da miedo lo poco que me aprecio y lo mucho que te quiero. Que mi orgullo juegue con fuego y acabe quemando la mecha de tu bendita paciencia.

Me da miedo esta dependencia que reconozco insana. Que te canses de querer verme a cada rato. De querer contarme cada día, cada minuto y cada segundo como me encanta que hagas.

Me da miedo decirte las cosas que me pueden y que dejes de sentirte libre.

Me da miedo que digas «no lo volveré a hacer, te lo prometo» en vez de pensar «él nunca me haría eso. Nos queremos, y nada vale más que eso»

Tengo miedo a necesitar como el oxígeno tus besos y a no poder pensar sin tres o cuatro de ellos.

Tengo miedo de no saber parar y seguir pidiéndote incluso cuando ya me diste mas de lo que nunca diste a nadie. De que te canses y ya no pueda hacer nada que te haga volver. De no saber dejar de compararme y salir perdiendo.

Me da miedo no estar para siempre contigo y que un día me levante y ya no seas mío.

Publicado por Sergio Alcarazo

Profesor. Adicto a la cocina y a viajar. Escritor ocasional y aficionado a la fotografía.

2 comentarios sobre “Ese miedo

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