Vuela alto

A ti, mi más fiel lectora.

A ti, que crees tan poco en ti por que lo propio siempre escapa a nuestros ojos,


Vuela alto.

Hazte fuerte, ortalece los músculos de tus alas. Endurece las plantas de tus garras aún jóvenes y delicadas por la falta de experiencia.

Vuela alto.

Crece, para que cuando regreses no se cansen tus alas de aletear contra el viento huracanado y se estremezcan de dolor tus jóvenes patas con la dureza y aspereza del mundo de aquí abajo.

Vuela alto.

Donde nadie te encuentre. A salvo de las miradas de envidia y la falsedad de lo terrenal. Donde puedas aprender sin que te hagan daño y experimentes y disfrutes de tu preciosa metamorfosis.

Vuela alto.

Allí, donde no te alcance el veneno de las demás aves, donde no puedan convencerte de que no eres perfecta o de que deberías cambiar una sola pluma de tan único plumaje o un solo átomo de tu perfecta esencia.

Vuela alto y, cuando estes preparada, regresa para no tener que volver a alejarte.


A ti, para que vueles libre del peso del dolor que produce la decepción y la desesperanza y vuelvas, cuando todo se calme.

A ti te dedico esta entrada porque en ti está inspirada y, ahora que estás allí arriba, donde puede verse todo con perspectiva, no tengas miedo de seguir volando alto y libre tanto tiempo como necesites y vuelvas, por fin, como sé que volverás.

Ese día relee esto, omite estos dos últimos párrafos y pasa directamente a este último que te dejo y que será, de mi para ti, el principio de los mejores capítulos de tu vida:

A ti, por que te he visto renacer y volver al mundo después de tu metamorfosis.

Publicado por Sergio Alcarazo

Profesor. Adicto a la cocina y a viajar. Escritor ocasional y aficionado a la fotografía.

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