Ecuador #1 Quito y La Mitad del Mundo

27 Julio. Contratiempos de bienvenida en Ecuador

Llego cansado después de casi 20 horas de viaje. Al bajar del avión cojo un autobús por 8 dolares que me acerca al antiguo aeropuerto de Quito y allí cojo un taxi por 6 que me deja en el Hotel Amaranta, donde me espera lo mejor en alojamientos que he tenido hasta ahora. Conozco a Andrés que dirige el hotel e inmediatamente después de darme la bienvenida me acompaña a mi habitación: un penthouse. Esta penthouse es una especie de casa con varias habitaciones, cocina salón y 4 baños y durante dos días será solo para mí.

Extasiado con tanto lujo de repente me falta el móvil. Busco por todo mi equipaje varias veces hasta que llego a la conclusión de que se ha quedado en el taxi. Desde el hotel Andrés hace todo lo posible por localizar al taxista e incluso accede a los vídeos de las cámaras de seguridad, pero parece que el taxi que me ha recogido no pertenece a la cooperativa de taxistas del aeropuerto y no se lee bien la matrícula.

Que impotencia. Después de tantas medidas para llevar bien organizado todo el material que llevo encima acabo perdiendo el móvil en un taxi. Lo más desagradable es pensar que el año pasado ya me quedé sin móvil en Tailandia. Parece que estoy algo “gafado” cada vez que viajo.

Después de lo que ha pasado no tengo demasiadas ganas de hacer nada, así que ceno y subo a la habitación a escribir y poner al día el diario de viaje.

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28 Julio.  Mi familia de Quito

Amanezco más positivo después de la pérdida y salgo a desayunar para salir en cuanto pueda hacia la parada de taxis donde me recogió ayer el taxista. Allí hablo con el encargado quién muy amable se compromete a identificar al taxista  cuando tenga acceso a las cintas, así que me sugiere que llame por la tarde. Ya he hecho todo lo que podía hacer, así que ya relajado después de hacer todo lo que podía hacer vuelvo al hotel. Tengo mucho atrasado que editar y conozco a una bloguera que escribe allí mismo, en el restaurante del hotel, su blog.

Pasamos la mañana trabajando cada uno en lo suyo y cuando es la hora de comer paro, pero solo por un rato. Se nos hace de noche casi hablando los tres, Guillermina, Gabriela y yo en el restaurante del hotel mientras de vez en cuando miro el ordenador y es que, Jossie, un amigo de ecuador que viene desde Playas a la ciudad para visitarme. Él nunca ha estado en Quito y podría perderse, así que cuando veo que es demasiado tarde y ya debería estar aquí, lo llamo y salgo a buscarle: está a apenas tres calles del hotel pero completamente desorientado después del viaje.

Cuando se instala salimos a cenar algo cerca del hotel y volvemos. Mañana sacaremos más partido al día pero hoy ya es tarde y estoy cansado.

29 Julio. Mitad del mundo

Nos levantamos temprano y bajamos al restaurante a desayunar y tal y como había planeado cogemos un par de autobuses que nos cuestan 40 centavos y en poco más e una hora de empujones de pie en el bus disfrutando del espectáculo de viajar en estos autobuses tan locales ecuatorianos llegamos a La mitad del mundo.

La mitad del mundo es literalmente eso: la mitad del mundo. Las coordenadas 00 y alrededor del punto se ha levantado toda una ciudad que recibe el mismo nombre.

Dentro de la atracción turística, por unos 7 dolares, accedemos al mirador, al museo del cacao donde probamos y aprendemos el proceso del cacao , o al museo del helado donde podemos vemos como hacen el helado y degustamos algunos de los sabores . También vemos algunos experimentos curiosos que demuestran científicamente como la mitad del pueblo se encuentra en el hemisferio norte y la otra mitad en el hemisferio sur, como el del huevo en el clavo o la famosa dirección con la que el agua abandona el lavabo en uno y otro hemisferios.

Cuando acabamos consigo por fin sacar dinero en un cajero de Pichincha (antes no había podido sacar en ningún otro cajero con ninguna de mis tarjetas y damos una vuelta por el pueblo hasta que encontramos un sitio donde comer el clásico almuerzo ecuatoriano que ya empiezo a aborrecer: sopa, pollo, banana frita y arroz con frijoles.

Cogiendo el mismo camino de vuelta llegamos al hotel y descansamos toda la tarde hasta que se hace la hora de cenar y pedimos un taxi al centro histórico. Como bien me ha advertido ya esta mañana ÁNGELA, es como un Madrid pero en pequeño. Las calles, aunque demasiado vacías por las horas (solo las 21:30) si recuerdan a la capital y ua pequeña parte de mi se siente más cerca de casa que nunca desde que empezó este viaje.

Paseando y buscando algún restaurante abierto acabamos cenando unas mini hamburguesas y unos nachos en un restaurante (de cuyo nombre no puedo acordarme) A Jossie le encantan los nachos y la verdad es que no he probado mejores nachos en México. Cuando acabamos tomamos algo en la famosa y cara Plaza Foch y buscamos una discoteca donde entrar con la mala suerte que a mi solo me dejan entrar con el pasaporte (que nunca llevo encima, lógicamente), así que acabamos bailando en un “antro” bastante cutre rodeados incómodos y muy calientes bailes de parejas.

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