Llévame contigo

¡Llévame contigo!-te susurro aprovechando el breve silencio entre tan apasionada danza mientras inspiras y aprietas mi cuerpo contra el tuyo con tanta fuerza que puedo sentir como tiemblas. Separo mi cabeza de la comodidad de tu pecho y del latido acompasado de tu corazón y compruebo como se sincroniza perfectamente con el mío hasta que te miro fijamente, como solemos hacer para detener el tiempo.

¡Llévame contigo!- te repito perdiendo cierta compostura humedeciendo con mi llanto contenido tu pecho y cierro los ojos mientras hundes tu mano en mi pelo, algo más alborotado que de costumbre, y tiras de algunos afortunados mechones. Con tu otra mano aprietas con fuerza la mía para consolarme, como reconociéndote víctima de la misma angustia existencial que nos deparan las próximas horas.

¡Llévame contigo!- te pido por tercera vez para que entiendas por fin que no es una broma, que no lo digo por decir, que no te miento cuando te digo que lo dejaría todo para tenerte a mi lado.

¡Llévame contigo!- te suplico mientras con la mirada te acuso de haber destruido mi mundo prefabricado con retales de felicidad ajena, normas, prejuicios y expectativas para construir uno contigo en el que soy feliz como nunca, y en el que ahora me dejas solo a la deriva.

Llévame contigo

Donde sea, pero contigo

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