Cuba #6 Hasta pronto Cuba

18 jul.Despedidas criollas

Hoy a las doce sale el taxi compartido a la Habana, así que después de desayunar aprovecho para hacer unas llamadas en la zona wifi antes de coger la toalla para no dejar varadero sin antes volver a pasearme por su playa.

Llego a La Habana a medio dia. Odalis esa de viaje asi que bajo con mar para preguntar por una  habitacion para esta noche. Ellos no tienen nada pero consigue encontrarme una en el mismo Paseo. Algo cara pero no esperaba menos de una de esas mansiones de estilo colonial. Conseguimos bajar de 45 a 30 la noche ya que soy uno solo y antes de salir el hombre de la casa no duda en ofrecerme compañia de una cubana para mi ultima noche.

Cerrado el precio salgo a comer algo y acabo comiendo por 2 cuc una de las peores pizzas que je probado en Cuba (y eso es mucho decir) asi que para no quedarme  con mal sabor de boca me tomo un helado en una heladeria bastante llamativa y nueva. El precio se sale bastante de lo habotual pero es el primer capricho que me consiento.

Por la tarde voy al “famoso” callejón de Hamel. Bastante decepcionante. Puede que por mis ojos artísticamente analfabetos.

Como había prometido el día que los conocí hoy paso a disfrutar y a despedirme de mi familia cubana en la habana vieja. Incluso los abuelos se levantan sorprendidos y entusiasmados con la visita. Largas charlas, algunos asuntos sucios y grandes reflexiones caminando y recorriendo desde dentro varias residencias cubanas de amigos de la familia. Pobreza disfrazada tras fachadas coloniales en muy mal estado.

Julio y Juan Carlos ya planean como nos mantendremos en contacto cuando este en España y ya tienen todo pensado para cuando tengan ahorrado para venir a visitarme. Cualquiera que no los conozca pensara que es lo típico que se dice, pero yo los conozco y estoy seguro de que los veré pronto. Muy pronto

Después de “tomar” algo de ron en pequeñas tazas de juguete nos sirven de vaso y Teresa me sirve la cena. Es el tradicional plato criollo de arroz con frijoles y pollo adornado con medio aguacate, pero este esta hecho de otra forma y aunque he aborrecido el que puede ser el “único plato tradicional” cubano este me sabe como ningún otro.

Al acabar antes de irme Juan Carlos va a buscar para regalarme su preciada piedra de cobre de la Caridad de cobre de Santiago de Cuba pero baja decepcionado. Se le nota en la cara: no ha conseguido encontrarlo y parece realmente afectado así que, aunque me habría encantado tener algo que de fe de esta historia y pudiera llevar siempre encima para recordarlos, le pido que no se preocupe.

Ahora si que si es la hora de despedirse así que vamos a la avenida a parar un taxi. Cuando llega pregunto cuanto pide y después de un cruce de miradas con Juan Carlos contesta que puede dejármelo en 7 cuc (muy barato para lo que he llegado a pagar)

Un fortísimo y sentido abrazo a cada uno de los grandes amigos es la despedida perfecta de Mi habana vieja y mi Cuba. Por suerte a mis cubanos los veré pronto. Estoy convencido

Si alguien visita la Habana vieja saludar de mi parte a mi querida familia: 702 a.San Ignacio. Entre Mercedes y Paula. Los nombres de mis grandes amigos: Julio Cesar y Juan Carlos Babastro Marquez

Cuando llego a casa la luz esta encendida y toco. Mi juego de llaves no tiene la llave de la puerta de la calle, así que espero un buen rato hasta que veo aparecer a Armando y a su madrastra que se lo ha llevado a correr al malecón para que se canse aunque no parece haber tenido demasiado efecto.

Antes de acostarme paso un buen rato hablando y jugando con el pequeño Armando. Me hace cerrar los ojos y me lleva por el pasillo hasta el salón para enseñarme su ultima adquisición y se queda alucinado cuando reconozco la PSP y un ya casi obsoleto en España DVD portátil. Allí todo llega con varios años de retraso así que mientras me ducho le dejo viendo una película en mi ordenador. Seguro que se pueden contar con los dedos de una mano los cubanos residentes en Cuba que han visto Monstruos University

19 jul.Hasta pronto Cuba!

Me levanto temprano y recojo la habitación. Cuando salgo ya tengo preparado mi tradicional desayuno en el patio de la gran mansión colonial: fruta, jugo, café, tostadas y tortilla con jamón.

Poco después de acabar me avisan de que ya esta el taxi con lo que cierro la mochila, me aseguro de no dejarme nada, me despido y salgo de la casa.

De camino al aeropuerto recorro gran parte de la Habana con los ojos de alguien que se va con mucho mas de lo que vino.

¡Nos vemos Cuba!

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