Ese miedo

Tengo miedo.

Ya te he hablado muchas veces de ese miedo.

Miedo a ser demasiado intenso y no poder dejar de decirte lo mucho que te quiero. A que se vuelva tan insoportable el echarte de menos, que mi corazón se automutile, rectifique y te descarte.

Me da miedo no poder ocultar esa profunda tristeza cuando algo me molesta o decepciona y que un día descubras que eres demasiado bueno para mí.

Maldita distancia. Maldito miedo.

Me da miedo que un día otros ojos se enamoren de tu sonrisa, como hicieron los mios, y te alejes de mi lado.

Me da miedo lo poco que me aprecio y lo mucho que te quiero. Que mi orgullo juegue con fuego y acabe quemando la mecha de tu bendita paciencia.

Me da miedo esta dependencia que reconozco insana. Que te canses de querer verme a cada rato. De querer contarme cada día, cada minuto y cada segundo como me encanta que hagas.

Me da miedo decirte las cosas que me pueden y que dejes de sentirte libre.

Me da miedo que digas «no lo volveré a hacer, te lo prometo» en vez de pensar «él nunca me haría eso. Nos queremos, y nada vale más que eso»

Tengo miedo a necesitar como el oxígeno tus besos y a no poder pensar sin tres o cuatro de ellos.

Tengo miedo de no saber parar y seguir pidiéndote incluso cuando ya me diste mas de lo que nunca diste a nadie. De que te canses y ya no pueda hacer nada que te haga volver. De no saber dejar de compararme y salir perdiendo.

Me da miedo no estar para siempre contigo y que un día me levante y ya no seas mío.

Vuela alto

A ti, mi más fiel lectora.

A ti, que crees tan poco en ti por que lo propio siempre escapa a nuestros ojos,


Vuela alto.

Hazte fuerte, ortalece los músculos de tus alas. Endurece las plantas de tus garras aún jóvenes y delicadas por la falta de experiencia.

Vuela alto.

Crece, para que cuando regreses no se cansen tus alas de aletear contra el viento huracanado y se estremezcan de dolor tus jóvenes patas con la dureza y aspereza del mundo de aquí abajo.

Vuela alto.

Donde nadie te encuentre. A salvo de las miradas de envidia y la falsedad de lo terrenal. Donde puedas aprender sin que te hagan daño y experimentes y disfrutes de tu preciosa metamorfosis.

Vuela alto.

Allí, donde no te alcance el veneno de las demás aves, donde no puedan convencerte de que no eres perfecta o de que deberías cambiar una sola pluma de tan único plumaje o un solo átomo de tu perfecta esencia.

Vuela alto y, cuando estes preparada, regresa para no tener que volver a alejarte.


A ti, para que vueles libre del peso del dolor que produce la decepción y la desesperanza y vuelvas, cuando todo se calme.

A ti te dedico esta entrada porque en ti está inspirada y, ahora que estás allí arriba, donde puede verse todo con perspectiva, no tengas miedo de seguir volando alto y libre tanto tiempo como necesites y vuelvas, por fin, como sé que volverás.

Ese día relee esto, omite estos dos últimos párrafos y pasa directamente a este último que te dejo y que será, de mi para ti, el principio de los mejores capítulos de tu vida:

A ti, por que te he visto renacer y volver al mundo después de tu metamorfosis.

A tus preciosas pecas

Disculpa si estas no son mis mejores palabras, pero hace a penas 20 minutos que dejaste este mundo para irte con tus dos grandes amores. Escribirte me ayuda a no pensar como voy a reaccionar cuando te vea, a no dejarme nada por decir, a ralentizar mi paso para darme algo más de tiempo para asimilar todo esto.

Al entrar por la puerta de casa no he querido mirar hacia la habitación y, abrazando a la familia con los ojos casi empañados, he ganado esos segundos para acabar de reunir el valor para volver a verte.

Cuando he llegado a la habitación estabas ahí. Dormida. Solo que ya no faltaba tu memoria o tu audición. Ahora solo los latidos de tu inmenso corazón que siempre ha bombeado amor por la vida y por los demás.

Hoy solo vengo a dar gracias a Dios por tu vida, como solías hacer tu casi a cada rato. Por esa vida ejemplar que siempre ha sido testimonio de fe, de amor y de generosidad.

Gracias a ti, por regalarnos el gran ejemplo de mujer, madre y abuela que has sido para quienes hemos podido disfrutarte como nosotros hemos hecho.

Hace solo dos días que te vi feliz, como siempre que estabas entre los tuyos, ejerciendo tu papel de madre mientras jugabas al parchís con tus dos hijas pequeñas y con tu nieto que todavía no entiende que no volverás a dar una lección de vida, a golpear sus manos para que no se muerda las uñas, o a volver a explicar que es de mala educación enseñar la suela de la zapatilla a los demás cuando te sientas.

No sabes cuánto echaré de menos las veces que me llamabas “rull” orgullosa de los rizos que compartíamos o cuando nos contábamos nuestras experiencias de profesores y reconocíamos lo mucho que disfrutamos de nuestra profesión, como te gustaba hacer mientras yo, atento como si fuera la primera vez, disfrutaba de cada historia que repetías sin darte cuenta como uno de tus atentos alumnos.

Me encantaba ver la forma en que se iluminaba tu cara cuando hablabas del abuelito con la voz de una mujer profundamente enamorada como nunca he visto antes.

Recuerdo que una vez te pregunté por qué ya no te maquillabas ni te ponías algunos de tus collares o pendientes, advirtiendo que con el tiempo se habían vuelto parte del decorado perenne de tu cuarto y tu, orgullosa, me contestaste que desde que faltaba el abuelito no volviste a sentir la necesidad de arreglarte o ponerte guapa para nadie, lo que me pareció completamente normal habiendo visto desde bien pequeño como vuestro amor nunca dejó de crecer ni si quiera después de que, como hoy nos dejas tú, se fuera de repente. Sin avisar. Sin tiempo alguno para despedidas.15506912736701515566415359333025.jpg

Nunca me olvidaré de tus dichos, de tus refranes y poemas que al recitar, con tu perfecta y entusiasta entonación, te hacían volver cuando te costaba encontrarte; de las noches de primos con mañanas de oración y buñuelos; de esos pellizcos cargados de razón o de esa necesidad tan tuya de regar cada árbol y cada planta de ese campo en el que fuiste enormemente feliz, como intentando con todas tus fuerzas mantener la esencia de aquella época dorada.

Solías contestar que celebrábamos que estábamos vivos cada vez que tus nietos te preguntábamos cada sábado hace no demasiados años, y eso celebramos hoy. Celebramos tu vida y la nuestra contigo, porque gracias a ti hemos aprendido que la muerte no es el final de nada, si no el principio de una nueva etapa, y si puedes apreciar algún tipo de dolor en nuestras lágrimas es solo por que la vida que empiezas hoy es lejos de nosotros.

Me costará un tiempo entender el hecho de que no podré volver a tocar el 4°B sin avisar y escuchar tu voz llena de alegría por el telefonillo casi al tiempo que abrías la puerta de casa y me esperabas con esa sonrisa que a penas te quitaste desde que tengo uso de razón.

Se me quedan miles de cosas por contarte y hacer contigo y muchos besos que guardaré en el tintero para cuando volvamos a vernos, pero doy gracias a Dios de que mis últimas palabras a tus desgastados oídos fueran el sincero te quiero con el que me despedí y aquella ráfaga de besos tan inesperada con la que decía adiós a tus preciosas pecas y tus perfectas arrugas sin saberlo.

Te vas dejando miles de lecciones enseñadas como lo buena profesora que siempre fuiste y, aunque el vacío que hoy dejas es y siempre será tuyo, me quedo con una de las ultimas notas que tomaste en la libreta que te acompañaba siempre durante los últimos meses en que tu memoria no era la que solía ser:

Tres palabras del padre:
– reza.
– ten fe.
– no te preocupes.

De corazón: Gracias, gracias y gracias por regar nuestras vidas.


PD.
Esta es nuestra última foto.
Tus dedos ya no aprietan los míos como solían hacer, pero no te preocupes, deja que sea yo esta vez el que sea fuerte por los dos.

Fluffy jackets. The vintage fever

Fluffy Jackets. Así hemos bautizado estas chaquetas tan increíblemente vintage para nuestra tienda favorita de ropa vintage en Alicante: Elefante vintage. Gracias por vernos. Queremos saber vuestras opiniones.

Os leemos en comentarios


This way we named this amazing and absolutely vintage stuff for our favourite vintage clothing shop in Alicante. Thanks for watching. Wanna know your opinions.

Read you all in comments


lrm_export_1881883326039_20181102_2337420797359342635105013753.jpeg

Autumn days

Love autumn days when your new vintage warm shirt fits you and you need no more shelter to be outside home.

This shirt and part of my vintage stuff got at Elefante Vintage

 

Carta a mi futuro yo

Encontré este pequeño tesoro en uno de los primeros blog que empecé a escribir. Andaría yo por bachillerato o primer año de carrera cuando la escribí. Todos deberíamos escribirnos una de estas cartas ¿no?

Muy en contra de mi naturaleza enfermizamente perfeccionista está sin revisar, tal cual lo escribí entonces. Con toda la esencia de un adolescente al que acaban de partir el corazón. Pese a lo joven e inexperto de mi aquel yo creo que no tiene pérdida


Querido y compulsivamente enamoradizo YO:

Soy tu.

Tu yo mas cercano.

Tu yo, el que aun sostiene su corazón desgarrado y caliente en el puño.

Tu yo, el que acaba de sufrir una vez mas la sensación de derrota y desesperanza que trae consigo el duro y certero flechazo del «desamor»

Puede que cuando releas esto pienses que eres imbécil. O que te digas eso de: «con este tipo de cosas no me extraña que las cosas me vayan como me van», pero te conozco. Se lo que piensas, como eres, lo que sientes y como en poco tiempo volverá a cambiar todo en esa cabeza. Por eso te escribo.

Te escribo porque se que lo necesitas. Porque me he cansado de verte sufrir. Te escribo para que te acuerdes del dolor y así evites caer en la tentación que tan buena ocasión presenta la soledad. Tómate esta carta a modo de antídoto al que recurrir en caso de emergencia emocional. Ese tipo de emergencia que se desencadena cuando olvidas, tan rápido como lo haces, ese sufrimiento que tanto daño te hace.

Es perfecta para la ocasión esa frase que dice «olvidamos lo que debemos recordar y recordamos lo que debemos olvidar» Así que hoy quiero que recuerdes para que puedas olvidarla.

Quiero que te acuerdes de esa sensación de vacío que dejó. De su indiferencia y de la facilidad con la que cambiaba de opinión. Y tu con ella. De los silencios incómodos de camino a casa y de aquel beso en la mejilla que supo a punto y final. Sobretodo acuerdate de aquel beso amargo. Desolador. Que marcaba un desenlace. Que no dejaba lugar a la imaginación porque nunca volveríamos a tener que usarla.

Acuérdate de la facilidad con la que olvidó tanto dicho y tanto vivido y acuérdate de como aquella profunda tristeza te invadía y tu felicidad se precipitaban gota a gota por el asfalto y la acera que se turnaban mientras andabas cabizbajo y desesperanzado de camino a casa, sin mas objetivo que unas sábanas y una almohada donde rendirte sin miramientos. Donde cerrar los ojos y despertarte lejos de todo y de todos.

Acuérdate de todo para no volver a tropezarte. Que te sirva de ejemplo y sepas aprender de el, y cuando esa soledad eche mano del recuerdo lee esto, siéntate, cierra loso ojos y respira. Respira muy hondo.

Acuérdate de la conclusión a la que tantas veces ya has llegado y que con tanta facilidad se difumina en esa cabeza tuya. Para eso te escribo. Para no dejar de recordártela. Porque se de tu impaciencia, de tu amor por el amor, de tu bondad y de todas las veces que has perdido la esperanza por esa personalidad tan halagada por tantos y que tu tantas veces no puedes evitar ver como un gran lastre. Deja de buscar. Llegará. Te prometo que llegará.

Así es tu vida y así te lo ha demostrado la experiencia. Y si por cualquier cosa no lo hace, no culpes a la vida o busques a quien echárselo en cara. Agradece tanto vivido y tanta gente encontrada en tu camino. Puede que te resulte difícil leer esto, dado lo sentimental y enamoradizo de tu esencia, pero deja de soñar con esa vida que no tienes para empezar a apreciar esta que esta llena de amor. De amor puro y desinteresado. Del que alimenta las ganas de vivir. Del que no se corrompe. Del que no tiene fecha de caducidad.

EV TEAM #1

Check this denim LEVI’S denim and other VINTAGE stuff on Elefante Vintage clicking links below:

Web

Instagram

A veces

A veces por mucho que te esfuerces es inevitable hacer sufrir a la gente que quieres y, cuanto mas te esfuerzas en evitarlo, mas sufrimiento provocas.

A veces no sabes cuando dejar de tirar y soltar para dejar marchar.

A veces, aunque desde el principio hayas luchado con todas tus fuerzas y nunca lo llegues a aceptar, te resignaras una ultima vez porque, como siempre le dijiste, en el fondo, todavia debjo de esa abrumadora montaña de sentimientos, solo quieres que sea feliz.

A veces evitar que alguien sufra, implicara que tu vuelvas a sufrir y a desgarrarte por dentro como siempre te prometiste que no volverías a sufrir por nadie.

A veces entenderás que la gente haga, sea y sienta como hace, siente y és, porque descubriste que todo el mundo comete errores, que siempre hay dolor detrás de cada error y que detrás de cada victima hay un verdugo y en el corazón de éste una herida profunda que tardó en cicatrizar.

A veces te darás cuenta de que todos merecen ser felices y de lo absurdo de empeñarte en que lo sean a tu lado o de la forma que pensaste que podrían serlo.

A veces toca escribir comas, dibujar puntos y cerrar capítulos viciados.

Pero a veces no es siempre… solo es a veces

Olas de seguridad

Cuando llegue una ola de confianza, locura y claridad, APROVÉCHALA.

Exprímela. Déjate llevar. Di lo que siempre te dio miedo decir, besa los labios que se te escaparon por el miedo y la inseguridad, ríe tan fuerte que quienes te oigan se giren, te juzguen y te envidien, corre, salta, grita…

Haz lo que siempre quisiste hacer porque, te verás capaz de todo y puede que realmente seas capaz de todo.

Procura recordar qué, quién o cómo te hiciste con aquella ola porque, como sucede a los amantes del mar, el surf y el oleaje, nunca sabrás con certeza cuando llegará la próxima y no dejes de echar mano de aquel momento en el que te sentiste vivo como nunca.

A %d blogueros les gusta esto: